viernes, 25 de diciembre de 2020

(30) Cartago, Diciembre 1/92

 Querido padre Camacho

No puedo dejar pasar más el tiempo, después de un día tan agitado con los 158 niños que el Señor, me ha regalado este año y después de participar en la primera misa de su querido hermano; tan especial y llena de la bondad del padre Dios, me permito saludarlo.

Hoy, quizá más que todos los días que han pasado después de su partida, se sintió más fuerte su ausencia. Desde el momento en que supe de la ordenación de Enrique, lo pensé mucho, por todo lo que significa este bello momento para ustedes y su familia; realmente me uno a la alegría tan grande que ustedes pueden experimentar al sentir tan cerca la mano amorosa de Dios que llama y tiene una respuesta tan generosa como la de cada uno de los sacerdotes de la familia de doña Dora y don Cleofás. ...

Quiera el Señor, los siga conservando cada vez más sencillos y llenos de él para colaborar humildemente en la construcción del Reino.

Hace unos días recibí tu carta, me alegró mucho tener noticias tuyas y más aún saber que estás bien, disfrutando poco a poco con la gracia de Dios, de los amigos que tan generosamente Dios te ha ido poniendo en el camino para que te acompañen, te inviten y te mimen.

De mi parte bien, el Señor de vez en cuando me responde con esa frase que tu compartes y que sé  que es muy sincera "No me preocupa tu situación". Realmente me ha servido para orar mucho. Mi situación tiene solución, mi opción vale, lo mejor es vivir cada momento con alegría.  ...

Unidos en oración. Con el cariño de siempre. (Hermana C.)






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